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Claves para hablar en público y que te aplaudan a rabiar

Seguro que durante toda tu vida profesional, incluida la época universitaria, has tenido que exponer diversos temas ante una audiencia. Seguramente, desde aquella primera vez que hablaste en público habrás mejorado mucho, pero tal vez aún quieras pulir tu estilo como orador.

Si ese es el caso, has dado con el post adecuado:  explicaremos unas sencillas técnicas y algunas recomendaciones para dejar encantados a los que te escuchan. En verde te indicamos lo que se debe hacer y en rojo los fallos más comunes que se cometen al hablar en público.

Consejos para uno mismo

Tal vez, lo más importante para ser buen orador es la motivación. Convéncete a ti mismo de que tienes un papel significativo y de que lo que vas a decir puede cambiar la vida de los que tienes delante… o, al menos, de que les va a interesar. Si tienes esta actitud, hablar en público te resultará más fácil.

Algunas recomendaciones relacionadas con tu forma de preparar y presentar tu ponencia son las siguientes:

  • Memoriza conceptos, no el discurso. Si tienes los conceptos claros, tendrás más libertad a la hora de conectarlos y expresarlos.
  • Controla la mente. El nerviosismo es normal, no te preocupes. Para controlarlo, ayuda centrarte en la audiencia y no en ti.
  • Evita mencionar tu nerviosismo o disculparte. Eso no te va a ayudar.
  • Practica, practica y vuelve a practicar. ¿Hemos dicho ya que hay que practicar? Prueba delante del espejo.
  • Usa efectos multimedia, pero sin abusar. Las diapositivas no están para leerlas y nada más. Deben ayudarte a orientar la presentación y a apoyar lo que dices, pero no deben ser el centro.
  • No uses frases impositivas. En vez de eso, usa frases que inviten a la acción.
  • Usa un vocabulario simple. Habla de forma que te sientas cómodo, poniendo atención a las inflexiones de la voz, la velocidad, etc.

Consejos para la puesta en escena

La forma de presentar tu exposición es tan importante como su contenido. Para ello, guíate de estas pautas:

  • Familiarízate con el entorno. Llega antes, con tiempo para comprobar el proyector, la acústica, etc.
  • Conversa con la audiencia. Si es posible, interactúa un poco antes del comienzo.
  • Evita colocarte con los pies juntos durante la exposición. Denota inseguridad.
  • Usa las manos cuando hables: Una persona que mantiene las manos rígidas mientras habla queda muy extraño ¿no te parece? En cualquier caso, aunque el lenguaje no verbal es importante, no hay unas normas rígidas. Lo esencial es que te sientas cómodo, ya que eso se transmite al hablar.

Por supuesto, la puesta en escena queda condicionada por el tamaño y la ubicación: no es lo mismo un auditorio que la sala de reuniones del centro médico o que tu consulta, donde no vas a poder moverte o usar proyectores.

Consejos para involucrar a la audiencia

Mantener la atención del público puede resultar complicado, sobre todo si el tema es complejo o la hora poco estimulante (esas sesiones clínicas después de comer…). Ciertos trucos te ayudarán a mantener enganchada a tu audiencia:

  • Usa el silencio de vez en cuando. Una pausa de 3 o 4 segundos justo antes de una frase importante genera expectación, y justo después ayuda a madurar y asimilar lo que has dicho.
  • Interactúa para que la audiencia se involucre. De vez en cuando, lanza una pregunta de sí o no, o solicita que pregunten o alcen la mano.
  • No aísles a las personas de los extremos. Muévete un poco hacia los laterales de vez en cuando para que se sientan involucrados.
  • No pierdas el hilo. No dejes que las distracciones del público o que una persona abandone la sala te haga perderte. Lo normal es que no se vayan por tu culpa, sino por ellas (las llaman al busca, tienen que salir por lo que sea…).
  • Bromea. Si el tema de la ponencia te lo permite (y prácticamente todos lo hacen en algún momento), dos o tres anécdotas graciosas permiten conectar con el público y demuestran liderazgo.
  • Termina con una frase o pregunta. Ayudará a que tu mensaje cale en la audiencia.
  • Da las gracias. Incluye una diapositiva con un agradecimiento y, si tienes, tu usuario en las redes sociales, la dirección de correo o cualquier forma de que se comuniquen contigo.

Seguro que con estos sencillos trucos te sea más fácil dar tu próxima charla. ¿A que estás impaciente?

Referencias